Crea tu propio espacio de meditación.

Diseña un lugar que te ayude a profundizar tu practica y te mantenga calmado en casa.

Los hogares tienen espacios como una cocina destinada a comer, y una habitación donde dormir, pero si queremos un lugar que nos ayude a cultivar nuestra calma y nos ayude a meditar, es lógico crear también un espacio donde podamos lograrlo.

Cuando logramos crear un hábito de alguna actividad en nuestras vidas, nuestro cerebro encuentra más facilidad para hacerlo. Si tienes un lugar destinado donde te puedas sentar todos los días, alrededor de la misma hora, tu cerebro aprenderá a sentirse relajado cerca de ese lugar, o con solo verlo.

Este espacio no tiene que ser una habitación completa solo para ese propósito. Una esquina o incluso un closet puede funcionar. Incluso puedes utilizar un espacio de tu jardín o patio para lograrlo. No hay reglas específicas para hacer esto, pero aquí te damos ocho ideas que pueden darte un poco de inspiración.

 

  1. Escoge un espacio que se sienta bien. El lugar que elijas debe hacerte sentir serenidad y calma, por lo que debes alejarte de zonas que siempre tienen actividad de otros miembros de tu hogar.

 

  1. Mantén tu espacio limpio y organizado. Muchas veces meditamos para encontrar claridad en nuestra mente y nuestras ideas, la mejor manera de lograrlo es tener una zona que sea un reflejo de lo que queremos lograr. Nos trae más calma ver una superficie limpia que una pantalla u otros objetos en nuestro hogar.

 

 

  1. Comodidad. Lo básico que debes lograr es tener una superficie donde puedas sentarte de manera cómoda. Puede ser una silla, un sillón o un cojín en el suelo. Si vas a sentarte en el suelo, utiliza al menos una manta o cojines para que tu cadera este en una posición superior a tus rodillas. Si utilizas una silla asegúrate de que tenga una buena forma para apoyar tu peso y tu espalda. Todo alrededor de la meditación debe ser confortable.

 

  1. Presta atención a la iluminación. La luz natural es ideal, pero debes tener en cuenta en que momento del día prefieres meditar y tus preferencias personales. Tal vez te ayudara utilizar cortinas semi transparentes para suavizar la luz. Si meditas de noche, velas o una luz más suave puede ayudarte a crear el ambiente correcto.

 

 

  1. Agrega naturaleza a tu espacio. La naturaleza es sinónimo de calma, por eso es ideal para incluirla en tu práctica. Por esto los espacios para meditar en el jardín ayudan fácilmente a crear la atmosfera que buscas, pero si hablamos del interior puedes solo agregar una planta en una maceta o algunas flores en un florero.

 

  1. Personaliza tu espacio. Una buena manera de marcar claramente la intención de tu espacio de meditación es agregando un altar pequeño, puedes agregar una repisa o mesa pequeña para objetos que sean significativos. Puedes ser velas o figuras espirituales que te traigan calma y ayuden en tu práctica.

 

 

  1. Agrega un aroma especial. Ya sea a través de velas aromáticas, incienso o aceites naturales, usar una fragancia puede ayudar. Lograras convertir tu sesión en una experiencia multisensorial, y el momento se volverá más profundo y memorable.

 

  1. Llévalo contigo. Si tienes un viaje que se aproxima o simplemente no podrás estar en tu hogar en algunos días, puedes considerar llevarte algún objeto de tu espacio de meditación a donde vayas. Puede ser una figurilla, un aceite esencial o un libro que te remonte al espacio que utilizas normalmente, y tu cuerpo y mente relacionaran esto con la práctica dándote facilidad de enfoque al meditar.

 

Anímate a crear un espacio por tu cuenta y ponle tu toque personal.